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La necesidad de dotar de un peso político a la relaciones internacionales de I+D quedó claramente fijada en la definición de la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología (ENCYT) por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. Concretamente en uno de los objetivos de la misma en la que se expresa la necesidad de “Potenciar la dimensión internacional del Sistema de Ciencia y Tecnología”.
La índole de muchos de los problemas que afectan a la sociedad y que la I+D+I pretende resolver traspasan las fronteras de los países. Es el caso de los problemas de salud, del cambio climático, los relacionados con la producción y el uso energético, y otros muchos cuya solución requiere la cooperación transnacional. Además, los altos costes requeridos para abordar cierto tipo de investigaciones hacen que sea imposible afrontarlos por un solo país. Por último, en las áreas más punteras, el conocimiento no se concentra en una región determinada, de ahí que sea necesaria la colaboración de investigadores de distintas nacionalidades.
La “internacionalización” de los sistemas nacionales pretende, por una parte, poner en común el conocimiento generado en otros países u organizaciones internacionales, reduciendo los costes y aumentando la efectividad, y por otro lado, al incrementarse la presencia y visibilidad de los investigadores en el ámbito internacional, se propicia el aumento del liderazgo, tanto en el ámbito científico como económico.
Las actuaciones del MICINN para la internacionalización de la ciencia y tecnología se centran en las siguientes áreas: