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May 23, 2012

El Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC estrena sede en Jaca

  • Al acto han asistido la Secretaria de Estado de Investigación, Carmen Vela, y el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo
  • El nuevo herbario del centro, la principal colección de flora vascular de Aragón, alberga más de medio millón de pliegos

El Instituto Pirenaico de Ecología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha inaugurado hoy el nuevo edificio de su sede de Jaca. Mediante las nuevas instalaciones, el instituto aragonés busca mejorar la actividad investigadora y potenciar la conservación del Herbario de Jaca y de los repositorios de datos almacenados desde su fundación, hace 70 años. Los científicos del centro investigan sobre cambio global, ecología terrestre y biodiversidad.

En la inauguración han estado presentes la secretaria de Estado de Investigación, Carmen Vela, y el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo.  El acto, al que también ha acudido el alcalde de Jaca, Víctor Barrio, ha estado presidido por la presidenta del gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi. El nuevo edificio nos aporta unos laboratorios adaptados para el trabajo de campo y, sobre todo, unas instalaciones excelentes para los repositorios de ecología terrestre y de cambio global, en particular el herbario, que alberga más de medio millón de pliegos, recopilados desde su fundación en 1960”, explica el director del Instituto Pirenaico de Ecología, Blas Valero.

El trabajo que se desarrolla en este centro, que cuenta también con sede en Zaragoza, se organiza en torno a varias líneas de investigación: ecología terrestre y biodiversidad, cambio global, que incluye variabilidad hidrológica y climática, y restauración de ecosistemas. En el Instituto Pirenaico de Ecología, centro del CSIC más antiguo de Aragón y el único de la región dedicado exclusivamente a la investigación en ecología, trabajan en total 122 personas: 30 en la sede de Jaca y 92 en la de Zaragoza.

Censo de la diversidad

Con más de medio millón de pliegos, el Herbario de Jaca es la principal colección de flora vascular de Aragón y la tercera de España. La mayor parte de las muestras corresponden a Aragón y en particular al Pirineo, pero también hay almacenadas plantas del País Vasco y otras regiones de la Península Ibérica.

El nuevo herbario cuenta con una sala climatizada que permite mantener las condiciones óptimas de temperatura y permite congelar a -30° C toda la colección sin necesidad de mover los pliegos. “Las nuevas instalaciones nos permiten crecer y mejorar las condiciones de conservación de las muestras. Lo que queremos es que este instituto sea el centro en el que estos archivos, que recogen la historia de los ecosistemas y que son esenciales para entender el cambio global, estén bien conservados. Queremos crear un lugar al que los investigadores, los curiosos y los voluntarios puedan venir a conocer la evolución de nuestro paisaje y territorio”, concluye Valero.

Lagartijario y otras instalaciones

El Instituto Pirenaico de Ecología cuenta también con un “lagartijario”, un sistema de estudio de lagartijas de turbera criadas y controladas tanto en laboratorio como en un recinto especial instalado en el entorno natural de la finca del CSIC en El Boalar. Estas instalaciones permiten la investigación en biología evolutiva y en cambio climático, ya que estos animales, al moverse en un rango de temperaturas muy estrecho y ser muy sensibles a la falta de humedad, sirven de indicadores de clima.

El nuevo edificio cuenta con cámaras frías para la conservación de sondeos obtenidos en lagos de España y de América del Sur. Esta “biblioteca” de sondeos sedimentarios persigue convertirse en un repositorio abierto a la comunidad científica para estudiar el cambio global en el pasado.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con más de 1.400 especies diferentes de plantas vasculares, que lo convierten en el punto más caliente en biodiversidad de la península, es uno de los lugares de trabajo del Instituto Pirenaico de Ecología.

En este entorno, investigadores del instituto miden la velocidad de la evolución del cambio climático mediante una serie de parcelas de 12 metros cuadrados. En estos cuadriláteros, situados a 1.950 metros de altitud y protegidos de la acción del ganado de montaña, se realiza desde hace 20 años un seguimiento tres tipos de especies vegetales: las plantas en peligro de extinción, las que se encuentran en su límite de distribución y las que sirven como indicadores.

El estudio de las relaciones existentes entre el clima, la actividad humana y la cubierta vegetal, y sus consecuencias hidrológicas y geomorfológicas, es otro de los focos de actividad del Instituto Pirenaico de Ecología. Una serie de cuencas experimentales, situadas en diferentes entornos de montaña, permite a los investigadores observar la huella que la actividad del ser humano ha dejado en el paisaje, en términos de erosión y recolonización vegetal, entre otros.

 

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